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Ciclo Agrario y Cosmovision Campesina

Yo me tomara cien mates

El mate es una bebida eminentemente colectiva y de fuerte arraigo campesino e indígena, que en la actualidad cautiva también a muchos paladares citadinos. Originaria de los pueblos guaraníes del Paraguay, se asentó en Chile en el siglo XVII, convirtiéndose de manera indiscutida en un importante repertorio alimentario de la cotidianeidad de las cocinas rurales de la zona centro sur.

 

A diferencia de otros países, el “matear” en los campos chilenos es un hábito asociado a la intimidad de la vida familiar, aun cuando se consuma en actividades colectivas. A diversas horas del día, y especialmente en la cocina, siempre hemos encontrado personas preparando la yerba mate para reconfortarse, pasar el frío o simplemente degustar de esta bebida al calor de una amena conversación.

La mesa matera, más pequeña y baja que el común de las mesas, suele ocupar un lugar especial donde se disponen los elementos para la preparación: yerba mate, azúcar y mixtos, mistos o machitunes, además del aguardiente, denominado también malicia, alambre e’ púa o bótate ‘ai, según la localidad, alcohol de alta graduación para dar calor al cuerpo en los días de invierno.

 

Como toda tradición oral, en la que se transmiten saberes y experiencias significativas, el matear contiene ciertas pautas y “modos de hacer” que lo sitúan como una expresión ritual que transita también por el mundo mágico y sagrado. En la localidad de Colbún, Región del Maule, por ejemplo, la señora Nieves Moreno señala que:

 

     El que es verdaderamente matero no permite que, si sirve a otra persona, ésta mueva la bombilla. Si la otra persona no sabe y la mueve, el matero le pega la pura mirá’ de enojo”.

El mismo malestar se produce cuando la persona que está tomando mate hace sonar la bombilla cuando se le acaba el agua, ya que se considera una falta de respeto. Al respecto, don Adrián González, comenta:

 

  En mi tierra, en la cordillera de los Andes, de San Clemente 90 kilómetros arriba, es costumbre que cuando alguien hace sonar la bombilla el dueño de casa le dice: ¡El burro rebuzna en la chacra y nadie lo echa! Igual, hay otra gente, jóvenes, por ejemplo, no saben tomar mate, que cuando ya está frío le meten los deditos adentro, lo aprietan para sacarle más agüita. Eso tampoco se hace. Me puse a hacer una noria, decía mi abuelo, y por más que le picaba, nunca salió el agua”.

BRINDIS

 

Brindo dijo una matera

Por la bombilla y el mate

Porque me pongo a debate

Defendiendo mi tetera

Brindo por la azucarera

Porque me tiene bien loca

Y cuando hay azúcar bien poca

Enreízo hasta los dientes

Y al chupar l’ agua caliente

Bastante estiro mi boca.

Tipos y cuadros de costumbres en la poesía popular del siglo XIX. Juan Uribe Echeverría. Pineda Libros. 1974. Segunda edición. Santiago Chile

Yo me tomara cien matesRosa Burgos, Hualqui 1989
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Muchas veces la yerba mate toma lugar en el santigüerio, procedimiento ritual para el restablecimiento de la salud de una persona, animal u objeto enfermo por mal de ojo, así como también en los arreglos hechos por brujos.

 

“En nombre sea de Dios vamos a tomar mate”, dice Bernardita Peñailillo de la comuna de Pelluhue, Región del Maule, y con la bombilla hace la cruz sobre el mate tres veces. En cada una de ellas repite “Gloria al Padre, gloria al Hijo y gloria al Espíritu Santo”. “Esto es un contra”, señala, “los viejos dicen que antiguamente los males los hacían en el mate (…) por eso mi abuela siempre me decía que había que hacerle la cruz”.

ADIVINANZAS

Beso a beso

Un palo tieso

Un pajarito en un canal

Se le acaba el agua

Y empieza a cantar

Una vieja larga y seca

Que se chupa y que se deja

Una vieja larga y seca

Tiene toda el alma hueca

Todos vienen y la chupan

Todos se van y la dejan

 

(la bombilla)

Adivinanzas: Recogidas en comuna de Santa Juana. Fondo Patricia Chavarría

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